Para el misterio del rendimiento mejor no usar la curva de Bell

best_rest_1En las áreas de recursos humanos de muchas empresa todavía está intacta la creencia de que el desempeño de las personas sigue la curva de Bell, también llamada  distribución normal o campana de Gauss. Pero el especialista Josh Bersin, en este muy buen artículo, se dedica a explicar por qué este modelo en realidad atenta contra el rendimiento y la felicidad de los empleados.

El modelo de la curva de Bell asume que tenemos un número equivalente de personas por encima y por debajo de la media, y que también habrá un número muy pequeño de personas por encima y por debajo del promedio. Es como decir, “tenemos un pequeño número de personas de muy alto rendimiento y un número equivalente de personas cuyo rendimiento es muy bajo”.

El gran atractivo de este modelo estadístico es la elegancia de su simpleza, aunque tiene un gran problema: no refleja con exactitud el rendimiento de los empleados. Peor, genera algunas problemas. Por más que se trate de un grupo de gran rendimiento, obliga a crear un grupo de perdedores. Los que están en el nivel medio no están muy motivados para mejorar. La compensaciones se distribuyen de manera ineficiente.

Sin embargo, un exhaustivo y recomendable trabajo de los investigadores Ernest O’Boyle y Herman Aguinis demostró que el desempeño no sigue la distribución normal, sino más bien la distribución de ley potencial, más conocida como distribución de Pareto, últimamente también como long tail (larga cola).

Según este modelo estadístico, existe un pequeño número de personas de híper alto rendimiento, una amplia franja de personas que son buenos performers y un número más reducido de personas de muy bajo rendimiento. A diferencia de la curva de Bell, el segundo modelo representa una variación mucho más amplia en el rendimiento. De hecho, la implicación más importante es que la comparación con el promedio no es muy útil en absoluto.

Si pensamos que hoy las compañías entregan la mayor porción de valor a través de servicios, innovación y creatividad, está claro que son cada vez más dependientes de sus trabajadores de híper alto rendimiento.

“Estos son los empleados que debemos atraer, retener y potenciar. Si tenemos suerte podemos atraer una gran cantidad de estas personas. Y cuando lo hacemos debemos pagarles muy bien, darles libertad para trabajar y ayudar a otros y aprovechar el gran trabajo que realizan”, conlcuye Josh Bersin.